El rabo de zorro es una planta herbácea de tallos altos y delgados que coronan inflorescencias suaves, semejantes a penachos plateados. Estas espigas ondean con el viento en los bordes de los páramos, aportando movimiento y textura al paisaje.
Su vuelo vibrátil permite liberar el polen de flores que otros insectos no pueden fecundar.
Es un excelente bioindicador: su presencia refleja equilibrio ambiental.
Está siendo afectado por el cambio climático y la pérdida de hábitat.
En el juego, el rabo de zorro habita los ecosistemas de transición, representando la resistencia de la vida frente a la escasez.
Hábitat y distribución
Crece en zonas abiertas, secas o húmedas, del páramo y la zona subxerofítica, entre los 2.800 y 4.200 metros de altitud.
Es resistente a las heladas, al viento y a los suelos pobres en nutrientes.