Su dieta está compuesta principalmente por frutas y semillas, que dispersa en sus desplazamientos.
Su presencia es señal de un bosque saludable y con abundante vegetación nativa.
En la tradición campesina se le considera una aliada del monte, pues “si hay pavas, hay vida”.
En el juego habita las losetas de bosque andino, donde favorece la regeneración del ecosistema transportando semillas entre árboles distantes.