Es una rana de apenas tres centímetros que pasa gran parte del día escondida entre la vegetación o bajo piedras, y que al caer la tarde anuncia su presencia con un coro vibrante.
Es un bioindicador fundamental: su desaparición advierte deterioro en el ambiente.
Durante las noches húmedas, sus cantos se sincronizan con la llegada de las lluvias.
Sus poblaciones disminuyen rápidamente cuando se drenan los cuerpos de agua o se contaminan las quebradas.