Sus ideas chocaron con las enseñanzas de Bochica, quien la acusó de incitar a la desobediencia.
En castigo, la convirtió en lechuza y la condenó a vagar por las noches, iluminada por el resplandor de la Luna.
Lejos de desaparecer, su espíritu se transformó. Huitaca se convirtió en símbolo de independencia, sabiduría femenina y gozo terrenal.
Su rebeldía no fue capricho, sino recordatorio de que la vida necesita también de la risa, la belleza y el deseo para estar completa.
Luna, lechuza, danza, agua nocturna.