La rana sabanera es un pequeño anfibio endémico del altiplano cundiboyacense, fácilmente reconocible por su piel brillante de tonos amarillos o dorados y una delgada franja marrón que recorre sus costados.
Es una rana de apenas tres centímetros que pasa gran parte del día escondida entre la vegetación o bajo piedras, y que al caer la tarde anuncia su presencia con un coro vibrante.
Es un bioindicador fundamental: su desaparición advierte deterioro en el ambiente.
Durante las noches húmedas, sus cantos se sincronizan con la llegada de las lluvias.
Sus poblaciones disminuyen rápidamente cuando se drenan los cuerpos de agua o se contaminan las quebradas.
En el juego, su loseta recuerda la importancia de los humedales como refugio y fuente de vida.
Hábitat y distribución
Habita los humedales, lagunas temporales y zanjas de agua limpia de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá, entre los 2.400 y 3.000 metros de altitud.
Es una especie sensible a los cambios en la calidad del agua y a la pérdida de cobertura vegetal.