Villa de Leyva, Boyacá. Colombia

logo-minculturas

Bachué y el secreto del colibrí | Dioses muiscas

Chiminigagua

Ser supremo y principio de la luz

Para los muiscas, Chiminigagua no era un dios-persona, sino una fuerza: el poder creador que habita en todo. No se le ofrecían sacrificios materiales, sino actos de gratitud y equilibrio. La luz que emanaba de él se reflejaba en el fuego sagrado, en los rayos del amanecer y en el entendimiento interior del hombre.

Antes de que existiera el día, el cielo o la tierra, solo reinaba la oscuridad.

En ese silencio absoluto, brillaba en lo profundo la esencia de Chiminigagua, el principio creador. No tenía forma ni palabra, solo un resplandor contenido que aguardaba el instante de abrir los ojos del universo.

Cuando por fin decidió revelarse, de su pecho nacieron dos aves negras cuyas alas esparcieron destellos de luz por los confines del cosmos.

Allí donde el resplandor tocó, surgieron las montañas, los ríos y los seres vivos.

Así, la luz y la conciencia quedaron unidas en el mismo origen.

Simbolismo y atributos

Chiminigagua representa la chispa de la vida, la claridad que disuelve la ignorancia y la armonía del cosmos. Es principio y destino, semilla y fruto. En la cosmovisión muisca, todo proviene de su luz y a ella retorna.

Símbolos

Sol naciente, aves luminosas, claridad interior, fuego de conocimiento.

Ilustración: Mariel Bello

Fuentes:

Irene Pachón. Casa de Sito

Silva Celis, E. (1990). Mitología y arte de los Muiscas. Museo Arqueológico de Sogamoso.

Banrepcultural – El mito de Bachué

Museo del Oro – Laguna de Iguaque