Ser supremo y principio de la luz
Antes de que existiera el día, el cielo o la tierra, solo reinaba la oscuridad.
En ese silencio absoluto, brillaba en lo profundo la esencia de Chiminigagua, el principio creador. No tenía forma ni palabra, solo un resplandor contenido que aguardaba el instante de abrir los ojos del universo.
Cuando por fin decidió revelarse, de su pecho nacieron dos aves negras cuyas alas esparcieron destellos de luz por los confines del cosmos.
Allí donde el resplandor tocó, surgieron las montañas, los ríos y los seres vivos.
Así, la luz y la conciencia quedaron unidas en el mismo origen.
Chiminigagua representa la chispa de la vida, la claridad que disuelve la ignorancia y la armonía del cosmos. Es principio y destino, semilla y fruto. En la cosmovisión muisca, todo proviene de su luz y a ella retorna.
Sol naciente, aves luminosas, claridad interior, fuego de conocimiento.
Ilustración: Mariel Bello
Fuentes:
Irene Pachón. Casa de Sito
Silva Celis, E. (1990). Mitología y arte de los Muiscas. Museo Arqueológico de Sogamoso.
Banrepcultural – El mito de Bachué
Museo del Oro – Laguna de Iguaque