Madre ancestral y principio de la vida humana
En el corazón del altiplano cundiboyacense, en la laguna de Iguaque, dormía el espejo del cielo.
Una mañana, cuando el mundo aún era joven, las aguas se abrieron y emergió Bachué, la madre de la humanidad. En sus brazos llevaba a un niño que, al crecer, se convirtió en su compañero. Juntos enseñaron a los hombres a sembrar, tejer y vivir en armonía.
Cuando cumplieron su propósito, regresaron a la laguna convertidos en serpientes, símbolo del ciclo infinito de la vida.
Bachué es la madre del pueblo muisca y de todas las formas de vida. Es la paciencia del crecimiento, la memoria del agua y la voz de las montañas que cuidan a sus hijos. Su compañero simboliza el equilibrio: lo masculino que protege y acompaña, sin dominar.
Serpientes gemelas, ondas del agua, brote de vida.
Ilustración: Mariel Bello
Fuentes:
Irene Pachón. Casa de Sito
Silva Celis, E. (1990). Mitología y arte de los Muiscas. Museo Arqueológico de Sogamoso.
Banrepcultural – El mito de Bachué
Museo del Oro – Laguna de Iguaque