Pero cuando vio que los hombres se habían vuelto soberbios, desató una gran inundación que cubrió el altiplano.
Bochica, el maestro, lo castigó obligándolo a cargar la tierra sobre sus hombros.
Desde entonces, los temblores son sus movimientos bajo el peso del mundo.
Más que un dios castigador, Chibchacum encarna la consecuencia de los actos. El agua que da vida puede también reclamar justicia.
En los mitos, su fuerza se asocia con la responsabilidad humana: cuidar la tierra es mantenerla en equilibrio.
Lluvia, ríos, vasija de barro, temblor, escamas.