Se alimenta casi exclusivamente de néctar, aunque también captura pequeños insectos para complementar su dieta.
Cumple una función vital como polinizador de plantas endémicas de los Andes.
Su nombre común proviene del municipio de Arcabuco, en Boyacá, donde aún puede observarse en relictos de bosque conservado.
Esta especie se encuentra amenazada por la pérdida y fragmentación del hábitat, lo que la hace un símbolo de los ecosistemas andinos que aún resisten entre montañas y neblinas.